¿Por qué me mudé a París?

octubre 02, 2021

Recapitulando en la historia de mi último año y medio de vida. Llegué a Barcelona en marzo del 2020 para estudiar un MBA (mucha gente no sabe que es un MBA) es un Máster en Business Administration. ¿Y eso para qué sirve? Básicamente son estudios de manangment para salir preparado a manejar tu propio negocio o para aspirar a puestos gerenciales en alguna compañía. Son estudios 360 en donde ves de todo un poco: finanzas, marketing, ventas, políticas, economía, manejo de personal, etc.


Mi MBA tenía una duración de marzo 2020 a febrero 2021, pero llegó el COVID, por lo cual mi MBA fue aplazado de marzo a octubre del 2020 para poder que fuera presencial y mi nuevo periodo de clases iría hasta junio 2021.




¿Por qué me mudé de Barcelona a París?


Mi novio que es francés (de París) tenía 4 años viviendo en Barcelona (el ama Barcelona) y trabaja para una empresa alemana que tiene oficinas en muchas partes del mundo. En julio del año pasado (2020) le hacen una oferta interna para un nuevo puesto en París. La oferta representaba un crecimiento en su vida laboral y por ende también un incremento en la parte económica lo cual era un sí o si para aceptar. Cuando esto pasó solo teníamos 3 meses de relación, no fue un issue, él aceptó y pensamos que luego veríamos que iba a pasar.

Su puesto nuevo empezaba en octubre del 2020, pero puedo quedarse en Barcelona hasta diciembre y a partir de enero 2021 fue cuando realmente se mudó a París, y ahí fue cuando empezó el primer reto la relación a distancia entre Barcelona y París. Recuerdo el día que se regresó definitivamente para París fue un 6 de enero y yo lloré como por una semana entera, mínimo se estaba acabando el mundo y poco a poco me fui acostumbrando.

Tengo que reconocer que mi relación a distancia fue bastante llevadera porque la distancia entre los dos países era corta, teníamos la misma zona horaria. Como yo estaba en mis clases presenciales para mí era más difícil poder ir a visitarlo, pero en cambio él por tener flexibilidad en el trabajo podía venir más seguido a visitarme.

El máximo tiempo que no nos vimos fue por un mes, del resto cada 3 semanas Octave venía a Barcelona y se quedaba por una o dos semanas. Al inicio la relación a distancia me aterraba, después logré entender que era algo que tenía que pasar para fortalecer nuestra relación. A la vez fue el perfecto timing, ya que a partir de enero cuando él se fue empezaba la parte más pesada de mi maestría, era las clases más difíciles y a la vez el desarrollo y entrega de mi tesis y por otro lado él igual tenía más foco en su nuevo trabajo que acaba de empezar.

A veces uno no entiende las cosas desde el principio, pero después realizas que todo tiene su lógica. Cuando Octave se mudó, siempre estuvo sobre la mesa que lo mejor era que yo me mudara a París cuando acabara mi máster porque ya no queríamos estar más a distancia y pues no hacia sentido que él renunciara y se regresara a Barcelona así que ese era el plan tentativo. A medida que fueron pasaron los meses entre enero y julio el estrés de mudarme se fue intensificando y finalmente en mayo cuando acabaron mis clases fue que me cayó el balde de agua fría.

Me acuerdo a finales de mayo vine a visitar a Octave y era la primera vez que veía el piso donde eventualmente yo me iba a mudar con el y me puse a llorar en el cuarto y Octave me preguntaba que me pasaba si ya no me quería mudar, y mi respuesta fue que claro que me quería mudar, pero estaba procesando que esta iba a ser mi nueva vida y es un cambio enorme. Desde afuera se ve cool y pritty ahí esta persona vive en X o Y ciudad, pero nunca preguntan o comentan lo que la persona ha tenido que pasar para llegar ahí. Yo entre en un luto súper grande por Barcelona, es una ciudad que amo, en la que viví un tiempo increíble y que además dejaba amigos y una vida que aún quería seguir disfrutando. Barcelona me dio muchas cosas y yo no estaba mentalmente preparada para dejarlo ir.





En ese momento empezamos a pensar cuál era la mejor manera para mudarme a Francia si como estudiante, a buscar trabajo y analizamos todas las opciones posibles. Obviamente, yo acababa de terminar un MBA y no quería volver estudiar nada. Los cursos de francés “intensivos” para aprender rápido eran muy caros y la decisión final fue buscar un trabajo, pero como no soy europea eso implicaba que tendría que encontrar a una empresa que me quisiera “sponsorship” para poder quedarme.

Si les contara cuantas veces lloré del estrés y la desesperación entre mayo y julio no me lo van a creer, me acuerdo de que todas mis amigas del máster estaban igual que yo en la búsqueda de trabajo y todos los días aplicabamos a 10 posiciones, nos reuníamos en café solo para buscar vacantes y aplicar y todo el esfuerzo parecía en vano. En Europa hay una particularidad julio y agosto son meses de vacaciones, especialmente agosto, prácticamente todo cierra. Las empresas también mandan a sus empleados de vacaciones y muchos de los procesos de reclutamiento también se paran hasta septiembre, ósea que junio/julio no son tan buenos meses para buscar trabajo o hacer trámites en general.

Pasaba el tiempo y ya estábamos en julio y nada que encontraba trabajo y eso me llenaba de frustración porque el tiempo se nos estaba acabando, mi piso en Barcelona lo tenía que entregar el 31 de Julio con la idea de que después de mis vacaciones en Panamá en el mes de agosto iba a regresar a París ya con un trabajo, pero el plan no estaba funcionando tan bien. Llegó un punto en que tuvimos que volver a replantearnos si me mudaba o no, aunque no consiguiera trabajo. Digamos que por suerte mi novio siempre estuvo a mi lado echándome porras de que no me preocupara que lo íbamos a resolver y que si o si me mudara porque él me iba a apoyar.





Eso por un lado me dejaba tranquila, pero por el otro te hace cuestionarte mucho, en mi caso, soy una persona que trabaja desde los 19 años y he sido muy independiente desde siempre. Te hace pensar que va a ser depender de otra persona y en un país donde todo va a ser nuevo para mí ¡qué difícil! Ahí es donde entiendes que a veces tienes que aprender a soltar y a vivir con lo que la vida te manda y no con lo que tú quieres.

En fin, en una de esas múltiples aplicaciones a diferentes vacaron me llamaron, la empresa que me contrato fue la ÚNICA empresa que me llamo para entrevista y proceso que normalmente debe demorar 3 semanas, demoró una semana. Tuve 4 entrevistas y un caso que presentar, me acuerdo de que esa semana fue de locos, mis niveles de estrés altísimo y yo solo recuerdo todos los días hablar con mis amigas en Barcelona de todo lo que estaba sucediendo a millón. Luego cuando me llaman para decirme que me aceptaban yo creo que ni yo me lo creía estaba montada en un tren camino a Madrid cuando entra una llamada de un número +33 y en mi mente yo grite LLAMADA DE FRANCIA y era lo que más estaba esperando.

Cuando llegué a Madrid me encontraba con Octave me acuerdo de cuando se lo conté él no se lo creía, estaba como en shock, me mudaba a Francia y tenía trabajo que más podíamos pedir. Y esas fueron las vueltas que dio la vida para traerme a París.





La decisión de vivir juntos era primero por comodidad era mucho más fácil que yo llegara donde él ya estaba instalado, desde que él se mudó siempre hablamos de que iba a ser nuestro apartamento y segundo porque yo sentía que iba a ser muy difícil valerme por mi misma en un país donde no hablo el idioma y eso todavía sigue siendo un reto.

Hoy cumplo un mes en esta hermosa ciudad que, aunque todavía no le quita el lugar que Barcelona tiene en mi corazón me está empezando a gustar cada día más. Es un cambio enorme venir de Barcelona a París, aunque es Europa y están muy cerca no tiene nada que ver la una con la otra. El idioma, la comida, la cultura, las distancias, bueno prácticamente todo es totalmente diferente a lo que estaba acostumbrada.

Nueva ciudad, nueva vida, nuevas experiencias.


Estoy ansiosa por conocer más de lo que este país tiene para darme.


Un Abrazo,



Un paso a la vez
Un paso a la vez

Mujer Panameña, viajera empedernida, amante del buen comer.

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